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lunes, 5 de enero de 2009

ATEA ...YO? (posdata a una entrada anterior “Una Cuestión de Fe”)


Estoy feliz de haber empezado a escribir, no llevo ni dos meses y esto ha sido como una terapia largo tiempo necesitada :).
En verdad me siento algo liberada, siento como si todo lo que a veces no se puede decir (por falta de tiempo, lugar adecuado o interés del interlocutor) finalmente se puede depositar en algún lado… estas ideas se pueden escribir...pero lo mas interesante de todo, se pueden compartir con gente que con ideas similares o no, al menos toma un par de minutos de su tiempo para leerte y para comentar.
Gracias por los comentarios que han dejado aquí o en mi e-mail privado. Gracias por acompañarme en este nuevo camino.

En esta nueva ruta he “descubierto” gente que también escribe, algunos con intereses similares al mío, otros con ideas opuestas pero con argumentos muy buenos, capaces de convencer al más fuerte :). Que interesante.
Leyendo un poco sobre las religiones y la celebración de la navidad llegue al blog de un peruano que vive en USA, con un punto de vista diferente al mío en cuanto a la celebración de la navidad, pero con un pensamiento en esencia muy parecido en otros aspectos; su “manifiesto antinavidad” fue uno de los blogs mas interesantes que leí la semana navideña. El no celebra la navidad (en todo su derecho) y llamaba “hipócritas” a los que si lo hacen cuando no creen en la religión (auch toco carne).

Esa lectura también me recordó el comentario de una amiga peruana aquí en Holanda, a la que aprecio mucho, que hace un par de semanas me comento también que ella no celebra la Navidad. Aquella vez no pude responderle, no pude compartir con ella el porque yo si lo hacia, a pesar de considerar que no tengo religión; pensé que no era el momento adecuado para hablar sobre el tema.

No quiero dejar pasar esta fecha, sin comentar sobre este tema, luego será muy tarde. Así que para ponerle punto final a esto, copio aquí el comentario que le deje a nuestro compatriota viviendo en USA, sobre el Porque celebro la navidad... aunque no sea católica.

Celebro aunque no sea católica? SI!
Hola J!

Por primera vez leyendo tu blog y devolviendo la visita que le hiciste al mío.
Me identifico con muchas, muchas de las cosas que dices en tu entrada, sin embargo hay un punto importante en el que difiero, el hecho de "celebrar" o no la navidad.

No me considero Atea, a pesar de no tener ninguna religión, y porque a través de tanta lectura sobre religiones en el mundo y diferentes experiencias vividas he ido descubriendo que si hay Dios, y que creo en el, pero para mi no es un Dios representado en un Jesús o en un padre, sino en un Dios fuente de energía interna y de Fe, en un Dios que vive dentro de cada de uno de nosotros.
Si parto de esa creencia, entonces es imposible ser Atea, un Ateo no cree en nada y yo si Creo, aunque sea en algo distinto que el resto jeje. Aun no se que nombre podría llevar esta "religión", pero se que hay muchos como yo. El resto para mi es tradición, tradición que respeto y que celebro, si!

No todo tiene q ser siempre blanco o negro, hay tonos de grises que son muy buenos :) y honestamente no me considero ninguna "mamarracha de ideales falsos " (como dices tu) por celebrar la navidad, por hacer nacimiento, y por tener arbolito de navidad.. :) No lo hago por competir con nadie, ni por dar el mejor regalo, lo hago por que me trae felicidad, porque me trae recuerdos, porque me transporta a revivir imágenes pasadas. Lo hago por que amo las tradiciones, y porque las que he adoptado adquieren un significado propio una vez puestas en practica. Lo hago por ver la luz de alegría en los ojos de mi hijo, por contarle historias, y por hacer que crezca en un mundo donde haya fe, fe en lo que quiera creer.

Que importante es la tolerancia hacia la creencia de otras personas, y que difícil es a la vez llevarlas a la práctica! :)
Muy cierto lo que dices al final Esa es Tu verdad, es tuya, muy personal y mientras seas consecuente con lo que piensas y sigas lo que te dicta tu corazón entonces seguirá siendo verdad. Hasta la verdad es muy relativa, porque lo que es verdad para ti, quizás no lo es para alguien más. Mi verdad es parecida, pero ya dije, se divorcia de la tuya en un punto crucial, y ahí, ahí es donde me voy con Domingo Sabio… :)
(Domingo sabio es otro lector que dejo un comentario a favor de celebrar la navidad)

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Y con esto, pongo punto final a la parte sobre la navidad (hasta el próximo año!).
Un muy feliz año 2009 a todos, con harta buena vibra y como dice el dicho mucho de: salud, amor y dinero!

Saludos!
Aqui el link a la pagina de J y su manifiesto Anti-Navidad..

viernes, 12 de diciembre de 2008

Una Cuestion de FE

Hace poco renové un par de cuartos en casa, moví varios muebles y entre ellos mi humilde “biblioteca” que en este momento se compone de unos cuantos libros en inglés, español y holandés. Entre los de español hay libros de viajes (mi pasión), del Perú, historia, geografía, de Isabel Allende, Harry Potter, la colección de Chocolate caliente para el Alma, y algunas sobre culturas, tradiciones y religiones en el mundo; además hay una pequeña Biblia, que me traje de Perú pensando en que toda biblioteca debe tener una, no importa si es por religión o simplemente porque se trata de uno de los libros(de historia)mas famosos, vendidos y traducidos a diferentes idiomas del mundo. Honestamente ya tengo la Biblia en casa (aquí en Holanda) por lo menos unos 5 años y aun no la había leído. Conmovida al momento de verla, la abrí y leí un par de cosas con agrado, en ese instante muchos recuerdos vinieron a mi mente.

Desde los 4 a los 17 años estuve en un colegio de madres dominicas, donde se rezaba el rosario todas las mañanas, se dedicaban extras horas al curso de religión y se cantaban canciones religiosas a todo pulmón. Además mis padres eran catequistas de la pequeña iglesia del barrio donde crecí, bueno mejor dicho mi padre (padrastro) lo era, mi mama iba con el y lo apoyaba, ellos preparaban a los padres de los niños que recibirían la primera comunión.

Por ese lado tenía muy claro los temas referentes a la iglesia, sin embargo en la práctica diaria, ya en casa, era algo diferente:
Si un Cristiano, Mormón o Testigo de Jehová tocaba a nuestra puerta, mi papa, que ya los veía venir por la ventana, ponía una sonrisa de chiquillo travieso y se escondía en algún lado para no abrir la puerta (junto a mi y mis hermanos que nos destornillábamos de risa), mientras que mi mama nos llamaba de todo por cobardes y era la que salía a abrir la puerta, los invitaba a pasar, les invitaba limonada, los escuchaba y se enfrascaba en una amistosa discusión sobre los como y porqués de la Biblia. (Cosa que también llamaba mi atención, aunque solo fuera por la curiosidad de entender a mi madre o de saber quien “ganaba” la discusión)

Por un lado iba a la iglesia católica, recibí la primera comunión, hice la confirmación, y participe de grupos de la iglesia, Por otro lado y al mismo tiempo visitaba de cuando en cuando, de manos de una u otra vecina, las tardes de estudio de los cristianos o las charlas y salidas de los testigos de Jehová y hasta participaba con interés de una ceremonia con altar budista en casa de una vecina, que rezaba en un idioma extraño (que ahora supongo seria chino?). (Que donde estaba mi mama? Bueno, durante mi infancia mi madre tuvo que trabajar mucho en otras ciudades y crecí en casas de vecinos y amigos)

Debido a este tipo de situaciones crecí con una idea muy extensa de la religión, y durante años me mantuve a la búsqueda de “algo”, comparando una cosa con la otra, rescatando lo mejor de cada una, tratando de entender las diferencias.

Cuando ya tenia unos 22, acudí a un sin numero de charlas de los Hare Krishna, pero no pude unirme a ellos porque había que ser vegetariana, y mi predilección por el pollo a la brasa y el ceviche me lo impedían :); luego, durante la época que estudie Turismo me interese sobremanera en los cursos de Arqueología y Antropología, en las tradiciones, el sincretismo religioso (la unión de la religión indígena y la religión occidental) y en la necesidad del hombre de creer.
Finalmente y para completar esta variopinta lista de influencias, durante la época que viví en la selva peruana escuche la religión de la naturaleza, a través de las historias y amigos de la comunidad ese’eja de Tambopata, a través de las charlas con Don Jose Mishaja, uno de los shamanes de la comunidad, que hablaba del bosque, de los espíritus del bosque, que hablaba de energía, fuerza, del hombre y la naturaleza, Don Jose contaba historias muy bonitas, y lo hacia en un lenguaje que había que entender y descifrar, era español, pero yo sabia que era en sentido figurado, que se debían interpretar, que no se podían entender literalmente.
El hablaba de sabiduría milenaria, traspasada por generaciones y que al final se resumían en lo mismo que decimos en muchos idiomas y que se busca en muchas religiones: el poder del espíritu, el poder de la mente, el poder de mantener el aura limpia y estar en contacto con tus raíces.

Ahora mismo ya no se cual es mi religión, pero se que creo, CREO porque creer llena la vida de esperanza y te conforta en los momentos difíciles, Creo en esa fuente de energía pura y buena a la que llamamos DIOS, y creo que cada uno de nosotros tiene de cielo y de infierno dentro, y que esa es la lucha constante del ser humano: el poder equilibrar la balanza hacia nuestro lado bueno.
Creo en el Amor y en eso de no hacerle a nadie lo que no quieres que te hagan a ti, y creo que las religiones no existen, las creamos los hombres y nos complicamos la vida con ello, cuando al final todo es una cuestión de Fe.

Allá por el año 1985, el Papa Juan Pablo II visito el Perú, lo recuerdo muy bien porque fue un momento que marco mi vida, no hablo del Papa como jefe de la Iglesia católica, sino como líder, El fue un buen líder.
Aquella vez multitudes se congregaban para escucharlo hablar, y recuerdo el día en que el Papa visito nuestro distrito, yo tenia 10 años y mi mama me llevo una noche antes para poder verlo de cerca, llevamos frazadas y un termo con te caliente, dormimos allí esperando toda la noche; la gente que iba llegando al igual que nosotros con horas de anticipación llevaba café, galletas, y compartían; el ambiente era de fiesta!... y había algo, algo en el ambiente, algo en el aire, difícil de explicar, una fuerza inmensa, pura energía, una fuerza capaz de mover al mundo… yo no lo entendí hasta muchos años después: era la FE!
La fe de toda esa multitud que iba con un solo propósito, ver y escuchar al Papa.
Al amanecer de ese día había tanta gente que mi mama y yo estábamos muy atrás y ya no veíamos casi nada, solo recuerdo algo más: al momento en que el Papa llego, alguien miro hacia abajo y me vio, seguramente pensando esta pequeña no vera nada, me cargo en los hombros y pude ver al Papa… no se como explicar lo que sentí, yo a los 10 años no sabia mucho de religión, ni de opciones, ni de creencias, pero se que sentí una fuerza increíble al verlo, era como ver el sol, pura energía, y no solo el, porque también se podía ver el aura de la multitud, era increíble!
Y los gritos de Juan Pablo Segundo te quiere todo el mundo! Y Papa amigo el pueblo esta contigo! quedaron grabados para siempre en mi memoria. Nunca más he vuelto a sentir lo que senti ese día.

Dice el refrán que la Fe mueve montañas, y lo creo. Creer: creer en lo que quieras creer, creer con pasión, creer sin dudas: eso es lo que mueve a la montaña.
La Fe es creer lo INCREIBLE y recibir lo IMPOSIBLE.
(Y esto aplica no solo a la religión, sino a todo en nuestra vida!)

Mi esposo, holandés, dice No creer nada, dice no tener religión, y vive su vida de lo mas tranquilo, vive y deja vivir es su lema. El día en que nos casamos en Perú, matrimonio religioso que yo escogí pensando en mi familia, tuvimos que pedir un permiso especial del Párroco Holandés para la celebración de un matrimonio mixto, el de un “no creyente” y una católica (obviamente el párroco no estaba al tanto de toda mi historia religiosa).
En Perú antes del matrimonio tuvimos los dos una charla con el Sacerdote de la Iglesia, el sacerdote le pregunto a mi esposo:
-Y tu, crees en Dios?
Mi esposo contesto: No, no creo en Dios.
-pero, entonces… Crees en el amor?
Mi esposo contesto: Si, creo en el amor, amo a mi esposa.
Entonces el sacerdote le respondió: “bueno pues es lo mismo, Si crees en el amor, crees en Dios!”
Yo sonreí sorprendida, que sacerdote tan inteligente! en vez de enfrascarse en una inútil discusión con mi esposo sobre Dios y en que creer, le hizo ver que al final, la base mas importante de todo es el Amor.

Ahora que estamos en el mes de diciembre, y en que todos nos volcamos a la celebracion de nuestras creencias.. les mando un saludo a todos llenos de paz y amor!
...Y ustedes, en que creen?


Para terminar: los dejo con la letra de “Jesús es verbo y no sustantivo” de Ricardo Arjona
http://www.youtube.com/watch?v=UItjYlfPhKw&feature=related


Saludos!